miércoles, 19 de agosto de 2015

Crítica: MÁLAGA

Irónica e inquietante mirada al mundo moderno   

El dramaturgo suizo Lukas Bärfuss es ampliamente conocido por el público limeño gracias al colectivo Ópalo, que llevó a escena dos de sus obras más celebradas: Las neurosis sexuales de nuestros padres y La prueba, ambas dirigidas con brillo por Jorge Villanueva. No es de sorprender entonces, que los alumnos de los talleres de actuación del colectivo muestren un saludable interés por la escena dramatúrgica europea: Nani Pease y Tirso Causillas (quienes destacaron en la muestra de Ópalo, La niña fría) llevan a escena Málaga, un contundente y perturbador retrato de Bärfuss sobre la paternidad tan egoísta en estos tiempos modernos, con su propia agrupación /Nos/otros en el Teatro Mocha Graña.

Vera (Pease) y Michael (Haysen Percovich) son dos padres separados que deben dejar a su hija un fin de semana, pues ella viajará a Málaga con su nueva pareja, y él, a un importante evento de trabajo. Ante la ausencia de la acostumbrada niñera y la urgencia de sus respectivos viajes, la pareja decide, luego de una acalorada discusión, encomendarle el cuidado de su hija al adolescente Alex (Gabriel Gonzales), un vecino de confianza aficionado al cine y que desea además, grabar una película con la niña durante la ausencia de sus padres. Todo el primer acto está interpretado de una forma absolutamente natural y convincente, con sutiles detalles que anticipan la terrible desgracia. Bärfuss nos presenta una situación estremecedora y difícil de procesar, pero absolutamente plausible gracias a las inspiradas actuaciones del elenco (con una mención especial para el inquietante trabajo de Gonzales) y la mano firme de Causillas como director.

La puesta en escena resulta atractiva, pues echa mano de recursos cinematográficos coherentes con el universo cinéfilo del personaje de Alex. Si bien es cierto, el detalle del panorama de Residencial San Felipe descoloca un tanto al inicio en lo referido a la ubicación geográfica del drama, los recursos multimedia generan la atmósfera de caos total en el segundo acto, cuando la tragedia se desencadena. Bärfuss pone el dedo en la llaga con Málaga, acusando de manera estilizada la despreocupación e insensibilización que afectan al mundo moderno, con los adultos priorizando sus asuntos personales por encima de la enorme responsabilidad de ser padres. Dura, irónica y punzante, Málaga alerta pertinentemente sobre las peligrosas presiones de la vida diaria.

Sergio Velarde
19 de agosto de 2015